El pasado 4 de agosto el joven Erik cumplió 15 años. Muchos de nosotros a esa edad, por no ponernos vagamente a enumerar, no estábamos haciendo nada con nuestra vida. Disfrutar de ese complejo periodo que supone la preadolescencia, diciendo adiós a viejas y, tal vez, pueriles costumbres para centrarnos en nuevos objetivos. Superlativos por aquel entoces, nímios y ridiculos vistos desde la óptica actual.
Muchos de nosotros puede que ya sintiéramos pasión por la música, pero la era de internet, ergo la del conocimiento, estaba por llegar. Por lo que con 14 años no tenías más que tirar de radio o bien de la música que gastaban los que nos sacaban unos añitos.
Que el tiempo cambia o que las culturas son muy difirentes lo encarna el jovencísimo productor holandés Erik Arbores. Con apenas 14 años y cara de niño lanzó con el subsello de Armada, Zouk Recordings su primer EP, Take it. El cual llegó a ser número uno en la plataforma de ventas iTunes en Holanda.
Aunque la carrera del neerlandés desde entonces no ha sido excesivamente pródiga, ya que, para colmo del talento, el joven, desde el año pasado es estudiante de Física en la Universidad, tras graduarse con solo 13 años del equivalente del bachillerato español.
Su trilogía Take it/Bliss/Transit fue una auténtica sensación en su país y decenas de djs y productores avalaron su carrera, especialmente el jefe de Armada, Armin van Buuren, el cual afirmó que es "uno de los mayores talentos que ha visto". Además del reconocimiento del público holandés, por el cual fue elegido "mejor nuevo artista dance" por iTunes.
El año redondo de Erik van der Boom, verdadero nombre del joven erudito, se ve redondeado con la participación en el mayor conglomerado de estrellas de la galaxia electrónica, el Amsterdam Dance Event. Tendrá el honor de formar parte del equipo 100% holandés que actuarán en la noche de Spinnin' Records, en el que pinchará junto con mitos como Leon Bolier o Julian Jordan, Martin Garrix o ZIGGY entre otros. Tendrá lugar el miércoles, el primer día del evento.
Sus sueños, ambivalentes al máximo, son ser el rey de Ibiza y ganar el premio Nobel... del primero, cuanto menos, hoy está más cerca.
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