Hace justo 50 años (fue en 1961), Jean Jacques Vierne llevó al cine la primera adaptación del personaje de Tintín. La fallida "El misterio del Toisón de Oro" no llegó a cuajar, pero en 1964, el director francés Philippe Condroyer, se puso al frente, en vano, de un segundo homenaje a Tintín, rodando una vez más, otra fallida adaptación con actores reales de la obra de Hergé, creando una película que en la actualidad se visióna como una rareza kitch, criticada por los fans y muy mal recibida por el público en general. "El misterio de las naranjas azules" no logró dar una continuidad a la serie y tanto Jean-Pierre Talbot como Tintín y J. Bouise como el capitán Haddock se dedicaron a otros menesteres dentro del cine, dejando aparcado al simpático reportero belga en el baul de los recuerdos. Cincuenta años más tarde, el rey midas de Hollywood, gran seguidor de Tintín y un gran amante de la cultura literaria europea, ha llevado por fin y tras muchos años de intentarlo, su particular visión de la excelente obra del dibujante y escritor belga, Jacques Remí, alias Hergé, que por cierto, incluso hace un simpático cameo al inicio del filme.
Para empezar diré que un servidor aprendió a leer con Tintín, los Pitufos (de otro belga, Peyo) y con el Tio Gilito (por algo soy catalán). Me fascina Tintín y su universo, tengo muchos libros sobre el personaje y su obra y siempre que voy a Bruselas, visito el Museo del Cómic y el museo de Hergé. Partiendo de esta base y como buen "tintinólogo" que, modestia aparte me considero, el listón al que he sometido al director de "Tiburón" es no alto, sino altísimo. Que también me considere un gran fan de la obra de Steven Spielberg no significa que se lo perdone todo y en esta ocasión acudía al cine con muchas ganas, pero también con muchos miedos. Me explico: no me gustaba la banda sonora de John Williams antes de ver la película, y ahora todavía me gusta menos, y no me gustaba que se fusionara en un mismo guión "El Cangrejo de las Pinzas de Oro", "El Secreto del Unicornio" y "El Tesoro de Rackham el Rojo". Miren ustedes por donde, que esta última idea, una vez vista la película, me parece correcta, pues a bote pronto, no puedes empezar a rodar películas de Tintín empezando por América y el Congo sin saber como funcionarán y menos cuando tienes libros mucho más interesantes.
Una vez vista la película, mi impresión general es positiva, pues estamos delante de una grandísima película de aventuras, una fascinante muestra de ritmo, plasticidad, buen gusto cinematográfico, fluidez de montaje y carisma de personajes, pero hay algo en esta adaptación de Tintín que no me cuadra, y es la gran aparatosidad de la película, la falta de una banda sonora a la altura del filme y la necesidad de crear situaciones excesivamente ridículas, con Haddock convertido en el rey de la función.
El buscar siempre "el mas difícil todavía" no es un pecado, pero no hace falta abusar, ya sabemos que Spielberg y Jackson saben hacer cine. La reiteración en ocasiones llega a cansar. Al no estar hablando de la clásica película de dibujos animados, considero muy útil la aportación en la producción y como director de la segunda unidad de Peter Jackson, director de las tres obras maestras que configuran su visión del Señor de los Anillos. Su empresa de efectos Weta ha alcanzado la perfección de la ILM de George Lucas, y eso ya de por si es positivo, pues el listón sigue subiendo y cada vez se llega más lejos. Llegados a este punto y ya para terminar, muchos se formularán la pregunta ¿Por que el Tintín de Spielberg no es la película del año?, pues porque aunque está muy bien rodada y tiene detalles de gran cine, es excesivamente aparatosa y se pierde en ocasiones ante tantas ganas de sorprender. Si a ello le añadimos que se echa de menos al John Williams de hace unos años (ya no me convenció a nivel de orquestaciones en el último Indiana Jones), obtendremos como resultado una película que se queda a las puertas de ser la maravilla que pudiera ser. El tema de jazz que abre los créditos iniciales no es ni de lejos, apto para un filme de aventuras y aunque casi no vuelve a sonar en toda la película, bebe en exceso de las aguas de "Atrápame si puedes" y "La Terminal", películas que, bajo mi punto de vista, no tienen nada que ver con Tintín.
Creo que es encomiable ver como Spielberg, con más de 60 años, sigue fresco como una rosa a la hora de rodar cine de aventuras, pero ¡ojo!, que esta no es una película de acción real y por mucha tecnología que tengas al capturar los movimientos de actores reales, no es lo mismo que rodar directamente con actores y actrices. Lo que hacía único a Tintín era la credibilidad de sus aventuras y la vulnerabilidad y la magia de todos sus personajes. La misma magia tenía Indiana Jones, y en esto debo decir que se agradece que Spielberg dirija esta película, pues en ella encontramos mil y un homenajes a sus propias películas y a varios clásicos del cine de aventuras. Ver el tupé de Tintín emulando a la aleta de un tiburón o el símil Haddock-Sean Connery y Tintín-Harrison Ford en moto y en más de una escena, tiene su gracia y es que el Tintín de Spielberg se parece más al hijo de Indiana Jones (dejando a un lado a Mutt) que al Tintín de Hergé, aunque este último no se enfadará pues la película funciona sola, con una garra y un gancho impresionantes. Me quedo con el realismo de las imágenes, el brillo y el movimiento del cabello, la gracia de Milú, la expresión de Shakarine (excelente Daniel Craig) y con el estilo y la maestría de Spielberg al rodar escenas panorámicas, llenas de detalles y texturas. Los exteriores son una maravilla y la cámara se mueve con elegancia y buen gusto, reflejando imágenes en cristales, gotas y hasta en cuchillos.
Si al capitán Haddock lo hubieran tratado un pelín mejor, y Tintin avanzara al ritmo en un tema musical a su altura, sin duda estaríamos hablando de una obra maestra.
No se porqué, pero creo que "War Horse" será una película mucho más redonda, en todos los aspectos.
Puntuación: 7,9
Más Vistos Hoy