No sé si os he contado en alguna ocasión que me hice deejay después de un grave accidente de moto que tuve con 16 años. El tortazo fue tan enorme que estuve un año inmovilizado en casa sin poder salir y los discos pasaron a ser el centro de mi vida. La verdad es que el cole no se me daba nada mal, estaba loco por la música si, pero mi ambición era estudiar, estudiar Historia. Al final gano el diablillo de la música, pero nunca deje de aprender por mi cuenta porque me daba tanto placer (y me lo sigue dando) la música como los libros. Si me lo permitís os contaré una historia, cortita, no muy pesada, que espero os guste.
En este país hemos pasado demasiados años condicionados por una visión sesgada, manipulada y católico-centralista de la historia que nos ha impedido que estudiáramos correctamente cuál fue la verdad de lo que nos antecedió. Eso, añadido al poco interés que se suele tener por conocer el porque somos lo que somos y estamos como estamos, provoca situaciones que en ocasiones pueden ser hasta risibles si no fuera porque reírnos de no saber es más bien patético. Esta introducción que parece totalmente ajena a los temas que tocamos en esta publicación viene a cuento porque me sorprende (o no) ver como hay mucha gente (desgraciadamente la mayoría) que aunque hable mucho del tema desconoce cuál es la verdadera historia de la noche de Ibiza. Lo habitual es dar por supuesto que la fiesta ibicenca nació en los años 80 (o como mucho en los 70) cuando en realidad Ibiza lleva más de nueve siglos siendo un lugar de acogida para visitantes que acuden a nuestra tierra con ánimo lúdico y ganas de darle marcha al cuerpo. El nombre de la isla proviene del dios Bes, una deidad egipcia adoptada por los fenicios y que simboliza (entre otras cosas) el amor sexual y el libertinaje. Una de las razones por las que se establecieron los fenicios en nuestra isla en el siglo VII aC fue porque afirmaban que Bes residía en la Illa Plana (la actual zona de Botafoc), no muy lejos de donde en los años 70 del siglo pasado se inauguró la discoteca Pacha, el primer gran club de la isla. Durante muchos siglos los fenicios-cartagineses primero y los romanos paganos después venían a la isla a disfrutar de su reputadísimo vino y a dejarse morir en bacanales interminables para ser enterrados junto a ese dios tan cachondo que representaba muchos de los grandes placeres de los que disfrutaban sin pudor entre nuestras higueras y pinos. Es probable que el primer bar de copas de Ibosim (que es como la bautizaron) fuera fundado hace más de 9000 años. O sea que no me venga nadie con el cuento de que ha vivido y conoce la Ibiza lúdica desde el principio.
Teniendo en cuenta que la colonia fundada por los fenicios fue en principio un lugar de aprovisionamiento para las naves que cruzaban el Mediterráneo no es descabellado afirmar que la población que se estableció estaba formada por marinos, soldados, desertores, huidos de la justicia, putas y demás personajes de moral dudosa entre los que sin duda había músicos. Este personal debía darle un tono poco moderado al entorno social y creaba con toda seguridad un ambiente disoluto y canalla. El divertido plan se acabo con la llegada de las religiones monoteístas de mano de los romanos (cuando dejaron de ser paganos y se convirtieron al cristianismo), las tribus godas de centro Europa, los árabes (aunque estos fueron bastante más permisivos que los cristianos), los catalanes y los sicarios de los borbones después de la guerra de sucesión española. Especialmente el cristianismo con sus dogmas y manías con lo referente al sexo (sobre todo) acabó con la fiesta hasta que ya entrado el siglo XX comenzaron a llegar de nuevo artistas de todo tipo que encontraron en la isla un ambiente diferente, ese algo especial que notas en cuanto pisas nuestra tierra, que excitaba su creatividad y demás zonas menos etéreas de su cuerpo. Luego los años 50 del siglo pasado con escritores, pintores, fotógrafos y filósofos existencialistas. Los años 60 con los primeros hippies a los que los payeses llamaban jans (supongo porque los primeros debieron ser franceses y alguno se llamaba Jean) y que se fumaban el cáñamo con el que los isleños se hacían las zapatillas. Por aquel entonces también aparecieron las primeras boites o salas de fiestas de Ibiza y San Antonio como el Mar Blau, el Portal Nou , el Xaloc, el Playboy, el Nito’s o Sa Tanca. Con los años 70 los primeros clubs modernos como Pacha, Glory’s y Es Paradis. En los 80 con el Café del Mar, Ku, Amnesia y el primer Space que poco tenía que ver con el de ahora. Y ya en los 90 tenemos la colonización británica que nos aporto todo lo que ahora sabemos y aplicamos sobre marketing de club y que creó la escena tal y como la conocemos actualmente con el modelo de fiestas diarias con promotores. Ya veis, todo empezó hace mucho (excepto los matones rompecabezas y los poligoneros godos que es un fenómeno relativamente nuevo y que puede que lo que no consiguieron los bárbaros lo consigan ellos)
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