Electrónica y deporte, de nuevo unidos

La electrónica de más alto nivel y los Juegos Olímpicos vuelven a darse la mano ocho años después. En esta ocasión, con motivo de la celebración de la Olimpiada en Londres que está a punto de comenzar, será el dúo británico The Chemical Brothers los que tengan el honor y el privilegio de crear uno de los himnos que sonarán en la ceremonia y que precederán a cada carrera en el velódromo.

No es casualidad, ni predilección por un deporte en especial. Sino de un homenaje al deporte que más alegrías ha dado al deporte del Reino Unido en la historia de los Juegos. Si hay una especialidad en la que los de la isla son extremadamente superiores al resto esa es el ciclismo en pista. Ya sea americana o keiring, en grupo o individual, el país de Union Jack arrasa en todo tipo de campeonatos de esta modalidad cubierta del ciclismo. Diez fueron las medallas que la selección británica se llevó en los Juegos de Pekín. Por lo que la cosecha en casa será desporporcionada.

A lo que hay que añadir que el ciclismo inglés está viviendo su mejor año de la historia. Ya que, por primera vez en la historia, un británico ganará el mítico Tour de Francia. Bradley Wiggings, el hombre de las patillas, se llevará el trofeo más prestigioso del mundo del cilcismo (y puede que del deporte) tras haber arrasado en múltiples modalidades de la pista. Y para el colmo el segundo también será inglés (aunque nacido en Kenia). 

'Theme for velodrome' es una pieza es un tema al más puro estilo de la pareja química. Aunque no hay quien duda en asemejar las melodías y los ritmos al mejor versión de Kraftwerk. La pieza representa la "sensación de velocidad, el ritmo y el drama" que transmite una carrera en el velódromo. Que suene esto antes de una carrera seguro cargará de adrelina a los ciclistas.

Tiësto en Atenas

Pero no es la primera que un primera fila de la música electrónica se erige como el protagonista de unos Juegos Olímpicos. No hay más que viajar ocho años atrás en el tiempo para retrotraernos a Atenas 2004 y presenciar como el otrora gran maestro del Trance, Tijs Verwest, puso ni más ni menos que cuatro horas de banda sonora al desfile inaugural de los Juegos.

Una apuesta arriesgada a la par que novedosa por parte de la organización griega que catapultó al Trance, a Tiësto y a la electrónica en general a la primera línea de los titulares de la prensa mundial. Y, sobre todo, al gran público.

Como podrán imaginar, no falto ni un solo tema del titánico repertorio del holandés, sublime por aquel entonces: Lethal industry, Traffic, Just be, Flight 643, In my memory, Nyana, Adagio for strings o Suburban Train fueron solo una muestra de lo que millones de personas a través de la televesión pudieron ver y oir. Y lo que un puñado de privilegiados pudieron sentir en directo.

No quedaron ahí los logros del holandés, por aquel entonces indiscutible número uno del mundo. Ya que ese mismo año lanzó 'The parade of the athletes', un recopilatorio con lo mejor de su repertorio aderezado con nuevos tracks creados específicamente para los Juegos. Sobresaliente fue, para público y críticos, el remix del Adagio de Albinoni que remezclo bajo el nuevo título de Athena.

Electrónica y más deporte

Desprendiéndonos de los Juegos Olímpicos, sería tan inutil como desesperanzador lanzarnos a enumerar una lista de artistas que han colaborado de una u otra manera con eventos deportivos, sea al nivel que sea. Armin van Buuren con 'We are here to make some noise' o 'Rockafella funk' de Fatboy Slim son solo una pizca de la influencia que los últimos años la música electrónica está ejerciendo sobre el deporte.