"Hace dos meses estaba pinchando en Albacete"

Manu Vulcano

Escenario, Ocean Club de San Antonio. Manu está sentado en el centro del sillón en forma de uve cuadrada. Con gestos cómo este se ve que no ha perdido la naturalidad que le acompañaba antes de que su vida cambiara de un día para otro. "Acercaos, que no parezca que estoy aquí con mi harén". El hecho de haber sido uno de los tres ganadores del Burn Studios Residency y de ser uno de los residentes de la discoteca Sankeys en Playa d'en Bossa no le ha cambiado en exceso la vida.

De hecho, su natal Villarobledo (Albacete) está muy presente en su discurso. Tierra en la que comenzó su carrera, primero como actuaciones itinerantes y luego con una residencia fija en Penélope (Los Viernes de V) y en la que a pesar de sus estancias periódicas en Ibiza no ha dejado de lado. A pesar de que Ibiza "es lo máximo" para él. "No hay ningún sitio como Ibiza". Ni Berlín ni gaitas.

No le gusta que le encasillen en ningún estilo. "Mi música puede ser una mezcla de micro house, tech-house o deep house, pero no me gusta catalogarme en un estilo. Tengo un estilo propio, paso horas navegando por internet solo para encontrar un tema para sonar diferente, único".

Y viéndole en escena en Sankeys se puede afirmar tranquilamente, que, cuanto menos, está en el camino de conseguirlo. Sin la libertad que exige un warm up, Manu no solo fue capaz de calentar la sala, sino de ponerla a bailar. Y es que apenas pasados 15 minutos desde el inicio de su sesión (y de la apertura de la sala), Sankeys ya presentaba más de media entrada larga.... Y la pista rendida a su ritmo contundente pero adecuado a la hora y a la función. Una mezcla profunda de varios subestilos y géneros fusionados en un concepto bailable y elegante.

La respuesta del público fue clara en su despedida. Varios de los clubbers allí presentes ovacionaron a Manu y no reaccionaron con demasiado entusiasmo a la salida del siguiente nombre del cartel. Y es que los bits del albaceteño entran muy bien, ya que tampoco es un novato en esto de la mezcla. Viñarock o Electromar son algunos de los sitios por los que ha pasado, además de ser un nombre bastante conocido en la escena tech albaceteña.

Pero a pesar de que no quiere y no podamos ubicarle logramos extraerle quienes son referentes musicales: "Luciano, Marco Carola y Uner". Aunque siente predilección por los primeros, es por el español Uner por el que muestra más admiración: “Es un genio, lo está pegando como pocos en el último año. La forma en que le fichó Luciano para Cadenza te lo dice todo”. 

El djing lo tiene controlado. De hecho, el jurado que componía el Burn Studios Residency lo tenía claro. Actuó en la segunda posición y muchos miembros ya tenían adjudicado que iba a ser uno de los ganadores. Su siguiente paso es la producción. “Quiero hacer un buen curso de producción nacional. El producto español es muy bueno, hay gente muy buena aquí y esa es la senda que quiero seguir”.

Conforme hablamos con él se va soltando más y más, hasta el punto de que parece que estamos charlando con alguien que acabamos de conocer en la playa o en el club, intercambiando opiniones y razonamientos. Sin atisbo de superioridad y con naturalidad en la comunicación. No habla de nadie del mundo de la electrónica, ni bien ni mal. Simplemente se dedica a contarnos sus gustos, por mucho que le metamos los dedos en la boca en busca de una palabra altisonante.

Y ahí es donde se aprecia la humanidad que Manu ha mantenido a pesar de su radical cambio de vida en tan corto espacio de tiempo. “Lo que menos me gustó del bootcamp de Burn es que muchos no me felicitaron. Yo lo hubiera hecho”. Igualmente, del campamento de Burn solo se queda con buenos recuerdos, aunque le resulta imposible quedarse con uno. Y es que poder “hablar con Richie Hawtin, Luciano o Sasha y que te cuenten mil anécdotas y trucos” es la mejor experiencia que puedes vivir.

No piensa en el futuro. Carpe diem. “Estoy aprovechando para hacer contactos y conocer a gente importante en la escena, pero eso no te garantiza nada. Hay que ir paso a paso. No por conocer a alguien y decirle: “oye, contrátame” lo va a hacer. Tienes que conseguir muchas cosas primero. Aquí todo el mundo quiere ser dj, hasta los camareros”.

Nuestro fin de semana siguiendo los pasos del villarobletano concluyó en un lugar, aunque él no lo reconozca, con el que no acaba de encajar. Tanto por su estilo musical como personal: el lounge que Cathy y David Guetta (si, por este orden) acaban de inaugurar en el aeropuerto de Ibiza.

Allí, no le queda otra, cambia su estilo más profundo por un house más masticado, más comercial y bailable que el que dos días antes se gastaba en el warm up de Sankeys. Ni la misma hora ni el mismo público, que puede estarse tomando una ensalada mientras él pone la banda sonora en directo al almuerzo o cena de turno. Aún así no falló con la selección, ya que alguno se pasó por la cabina allí instalada para preguntarle que tema estaba sonando. 

En ese peculiar escenario le hacemos la última pregunta malévola del viaje: ¿Si te dicen que te pongas el Titanium te lo pones? “No”. Tajante y con una sonrisa en la boca de puedo virar o adaptar mi estilo, pero no me vendo a la primera de cambio. Tenemos ganas de ver la evolución de Manu, especialmente porque ganar entre ocho mil candidatos implica que algo especial debe de tener. Pero de momento le dejamos con sus residencias en Ibiza. Disfrutando del momento. Tal y cómo él está haciendo.

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