Klubbers Day 2012

Prohibido pararse
Klubbers Day 2012

La séptima edición de Klubbers Day se celebró el pasado 16, 17 y 18 de marzo discurriendo tres días de festival de música electrónica en el recinto Madrid Arena de la Casa de Campo. En todas las jornadas se pudo disfrutar de diferentes géneros desde el techno hasta el house pasando por el trance. Si hacemos un balance general y básico se puede decir que el primer día fue el de las sorpresas (tanto negativas como positivas), el segundo el de los artistas más esperados y arriesgados y el tercero el del jolgorio y el llenazo absoluto.

Si por algo se recordará Klubbers Day 2012 será por la actuación el sábado de Carl Craig bajo su alias 69 (pronunciado Six-Nine malpensados) en un directo que quedará grabado en las retinas y marcado en los pechos de los presentes. La palabra brutal define a la perfección la presión de sonido a la que nos sometió el maestro de Detroit el sábado 17 en la sala Satélite. Ataviado con una impoluta camisa blanca y una máscara veneciana, y rodeado de todo tipo de maquinaría y laptops, repasó sus clásicos como 69 en algo más de una hora de forma magistral. “Desire” incluido.

Pero antes del sábado vino la jornada del viernes, más descafeinada de público (más 8.000 personas aproximadamente según los organizadores) donde hubo una especial dedicación al techno en el espacio más grande del recinto. Sus pros: el gran elenco de artistas. Sus contras: el sonido flojo sin apenas presión para un espacio tan grande y la frialdad del público como si no comprendieran lo que escuchaban. Quizá puede ser que lo primero influyera en lo segundo. Sea como fuere el caso es que lo que sí se recibió con entusiasmo fue la primera visita de Fritz Kalkbrenner a la capital. Un live sin sorpresas basado en medio Here Today Gone Tomorrow y algunos E.P´s como “Wes” que desataron la locura de sus incondicionales que no eran pocos/as.

Tras él, Óscar Mulero fue recibido entre loas y puso un techno que poco a poco va pareciéndose en fuerza a lo que era el Mulero analógico. El mismo Mulero apuntó en su Facebook el ambiente frío que sintió (aunque desde la pista de baile podría discutirse al menos en las primeras filas) y por eso tuvo un momento de abuso de bombo por bombo para buscar una reacción. Dj Rush por su parte, y alejado del Schranz, (¡gracias a Dios!) aportó groove de techno clásico. Ben Klock y Marcel Dettmann (los Berghain Boys) eran los encargados de cerrar y optaron por un set que combinaba un techno más mental y oscuro. ¿Que musicalmente fueron de lo mejor y más serio? Indiscutiblemente sí. ¿Qué para el tipo de público que allí se reunió fueron demasiado mentales y oscuros para un espacio tan grande y luminoso? También.

Pero las dos sorpresas positivas de la noche se reunieron en el Arena Club (zona de la planta intermedia, al fondo del pasillo a la derecha). Ryan Elliott se puso el mono technoide de tipo bruto a la par que divertido. Y no solo él disfrutó como un enano sino que tuvo mucha conexión con los allí presentes. Pero la triunfadora de la noche fue la siberiana Nina Kraviz tremendo set el suyo. Aparcó su lado más deep y se arrancó con temas potentes tech-houseros nada vacuos combinándolos con Warehouse y aliñando todo con toques ácidos para delirio del que veía más allá de la belleza esteparia de la productora/vocalista.

El sábado la zona principal estuvo dedicada al Trance con un Dash Berln que hizo lo que se esperaba de él: temas vocales para tocar la fibra y poner manos al aire. Brian Cross se llevó algunos pitos por basar su sesión en pelotazos sin arriesgar lo más mínimo. Y el Inglés Judge Jules impartió justicia sonora una vez más. Por otra parte en la zona de New Faces (Arena Bar) Roberto Leo y Adam!, los chicos de Morning Factory, repartían house y deep-house de gran calidad. Otra actuación a destacar de este lugar fue el despliegue técnico de Radio Transmision. El sevillano Pedro Romero ejecuto un directo combinando máquinas analógicas y digitales para destilar un techno pulcro y potente. La Basement fue territorio asturiano de la mano de Exium, Reeko y Christian Wünsch. La crudeza del segundo fue para enmarcar. La apuesta más arriesgada de la jornada llego de la mano de Monolake. Música abstracta y vanguardista a las tres de la mañana en la Satelite (segunda zona más amplia. Discurso de Hi-tech desarrollado por Robert Henke con Torsten Pröfrock para viajar más que para bailar. Antes de ellos destacar el elegante y sutil deep-house de Dixon. Gran ambiente y sonido en este lugar animado por la gente de Fly Bermuda.

En Arena Bar Paul Rose aka Scuba nos sumergió en su “Personality” y sigue postulándose como la gran esperanza blanca del nuevo techno y dub inglés. Ritmos rotos conjugándose con techno de alta alcurnia. El alemán Apparat estuvo más festivo que de costumbre con unas mezclas donde lo mismo escuchabas techno detroitiano que Nu-Disco patrio con un arte hilvanando las mezclas y los estilos que ya quisieran muchos.

La última jornada del festival fue la que tuvo mejor acogida por parte del público. Si el día anterior asistieron más de 9.000 personas, la organización cálculo más de 13.000 el domingo 18 de marzo. La gran mayoría de asistentes se repartieron en las dos zonas más grandes del recinto. En la Satélite fue el showcase del sello Desolat con el gran reclamo de su jefe: Loco Dice. Hizo un set donde combinaba diferentes matices sonoros en un desarrollo un tanto apresurado. Lo mismo sonaba techno tribal que tech-house afilado que sonidos más mentales con poca delicadeza en la transición de unos a otros.

En la pista principal estaba Cocoon Heroes, o lo que es lo mismo: Sven Vath y compañía. El veterano dj alemán hizo su clásica sesión con temas que él sólo sabe pinchar y sacar que lo mismo te vuelven loco como que te incitan a irte de la pista. El es único para lo bueno y para lo malo. La novedad estribó en que no hizo cucamonas de cara al público y que a pesar que el sonido fue mejorado respecto al viernes se empeñó en saturarlo un poco. Todo lo contrario que su relevo. El francés Agoria, con espectáculo visual incluido, aprovechó al máximo lo que tenía entre manos. Patinó con la elección de algunos temas, concretamente un remix del “Work” de Masters At Work, pero enseguida se repuso con un “Inspector Norse” de Todd Terje por aquí y su filosófico “Panta Rei” por allá.

Pero la zona donde más se disfrutó y mejor ambiente hubo fue la Basement y el Showcase del sello Tronic. Christian Smith se reunió con fieles escuderos “tronicos” en constante lucha b2b y así disfrutamos de los melódicos y rítmicos Dosem y Wehbba, la confrontación tech-housera holandesa de Bart Skills y 2000 And One y una traca final entre el jefe del sello, el propio Smith, con el alemán Marc Romboy. Un back to back para el recuerdo con temas que percutían el cerebro y levitaban los pies y brazos. Con el remix del sueco al clásico “At Les” de Carl Craig se puso punto final a un festival que supo aunar calidad y cantidad. Y eso no es fácil en estos tiempos que corren.

Videos cedidos por cortesía de Electrónica & Roll