Los Reyes Magos son los papas

Terpsícore

Chic@s, tengo dos malas noticias que daros: primera, los Reyes Magos no existen, son los padres; y segunda, llevamos veinte años en los que la música ha ido desmejorando progresivamente año tras año. No es cuestión de negativismo ni chochez, siempre he buscado y he encontrado buenas canciones; pero no hay duda de que actualmente, y desde hace dos décadas más o menos, la banalidad se ha apoderado poco a poco de la música. Es como si los nuevos tiempos nos hubieran sorbido el néctar necesario para crear y ejecutar con brillantez el misterio de la polifonía; seguro que Terpsícore (una de las nueve musas de las artes en la mitología griega, concretamente la de la música y la danza) nos ha abandonado y estará pendoneando en algún after.

Pese a lo que dijo en su momento el h.p. de Picasso: “Los grandes artistas copian, los genios roban”, los “genios” de hoy en día ni robando. De un tiempo a esta parte el mayor elogio que le otorgamos a un tema o a un artista nuevo es el de… “se parece a tal o a pascual” o… “que bien suena” (destacando sobre todo la calidad de la producción, el nivel técnico de la grabación). Vivimos en la época del collage musical, del pastiche fabricado a base de sobras envuelto en decoración de lujo. Nada de lo que se diga actualmente en lenguaje musical supera lo que se ha dicho ya, y desperdiciamos mucho tiempo intentando digerir entremeses de restaurante de tercera.

La enormidad del planeta digital en el que nos movemos ha ejercido un efecto de apresuramiento, de urgencia, en casi todas las facetas de nuestra vida, incluida la faceta de la creación. Al contrario de otras artes como la pintura, la arquitectura e incluso la literatura, en las que sigue siendo imprescindible, además de mucha habilidad manual, muchas horas de dedicación (sin olvidar el genio por supuesto), con la música, mayormente la electrónica, no sucede lo mismo. Las nuevas herramientas han facilitado y acelerado en exceso el proceso de creación provocando que no siempre las obras provengan de los más dotados ni tengan una maduración natural, lo que sin duda redundaría en una vida más longeva. La tecnología nunca debe entenderse como un retroceso, los artistas siempre han sido pioneros a la hora de subirse al tren del progreso, pero no debe ser jamás la herramienta principal ni un fin en sí misma; cuando hablamos de arte es imprescindible que el toque humano no desaparezca, y que el tiempo siga siendo uno de los ingredientes de la formula.

Estaréis conmigo en que la mayoría de lo que escuchamos los djs actualmente son piececillas con gracia creadas a bote pronto pillando un poco de aquí y otro poco de allá que nos embuchamos la mayoría de las veces solo por que suenan bien, pero que carecen de verdadera calidad musical. Yo la verdad me lo sigo pasando bien pinchando house, me provoca emoción, disfruto con ello, pero cada tema forma parte de un todo que además de la sesión en el que va incluido tenemos el ambiente en el que suena, y sin eso no tiene apenas valor en sí mismo. Necesito hacer un ímprobo esfuerzo de imaginación para colocar alguno de los tracks que llevo pinchando estos últimos veinte años entre las grandes composiciones de la historia de la música.

Hay excepciones, honrosas, pero son las menos. La verdad es que hemos puesto el baremo muy bajo y por ese filtro todavía colamos algunos artistas. Es conformarnos con ver un partido de segunda en lugar de la champions league. Siguiendo con el símil futbolero decir que no se disfruta solo del virtuosismo del Barça sino que también de la pegada del Madrid. No me estoy refiriendo a gustos musicales, sino a música en sí misma. Reitero lo de las excepciones, hay un cierto número de sellos y productores que están creando obras realmente excitantes; pero la verdad es, quizá también porque el tupido bosque no nos permite ver bien los arboles, que ni así se mejora lo ya escrito.

Hace digamos 60 años nuestros antepasados ya salían de copas y se ponían finos de todo, pero en el club al que iban a bailar escuchaban a Miles Davis, Nina Simone o a Duke Ellington en directo. Más cerca en el tiempo, 30 años atrás, ya en la época de los djs, sonaban Earth, Wind & Fire o Kool & The Gang si ibais de rollo funky o The Cure y Talking Heads si lo vuestro era más blanco. Hace unos 20 fue el punto de inflexión; emergía un nuevo sonido que revolucionaría la noche, nacía el house. Rompimos con el dictado de las majors y la radio fórmula y pasamos a fabricarnos nuestro propio alimento con las nuevas herramientas que estaban surgiendo, pero lamentablemente se acabo cometiendo el error fatal de saltarse en demasiadas ocasiones el indispensable paso del músico. Como casi todas las revoluciones debió ser necesaria, pero desgraciadamente una de las consecuencias ha sido que ahora nos tragamos el último de track de perico de los palotes dj & producer, hecho en un par de días como mucho, eso sí, con un estupendo sonido si es de los buenos, o alguna revisitación pasada por Logic o Cubase de un clásico que la mayoría ni reconoce como tal, ni sabría decirnos el nombre del artista original.

No pretendo alegar por el fin de la música electrónica, ni quiero ni puedo. Me ha dado muchos años de carrera provechosa y placentera, pero considero que sería imprescindible un ejercicio de pedagogía entre los que comenzaron en esto cuando ya nos habíamos metido en el túnel y no tienen tantas referencias en las que apoyarse. Debería ser casi como ir al gimnasio; una horita al día escuchando a verdaderos músicos interpretando virtuosamente melodías que demandan un esfuerzo de atención y ritmos que no son 4 x 4 a bien seguro que mejorarían la salud creativa y elevarían el nivel de las producciones que inundan el mercado. Además, con suerte, lograríamos reducir este torrente sonoro que nos aturde. Una hora al día, deteniendo el tiempo, concentrado, envuelto en la sensualidad de Marvin Gaye, la cadencia preciosista de Chick Corea o los estratos sónicos de Brian Eno, no te permite estar con el secuenciador en marcha ni buscando manidos samples para engendrar otro temazo. Y si os parece que no… Pues vosotros os lo perdeis.